Hay algo que se debe saber acerca de la perfección: no existe. Es un ideal, un concepto que usamos para guiar nuestro esfuerzo. Pero es como la zanahoria que se coloca delante de una mula: no importa cuánto nos esforcemos, es imposible de alcanzar. Esto no quiere decir que intentarlo no vale la pena sino que hay que ser conciente de su abstracción y su no existencia en la realidad.
De modo que si usted es una de esas personas que sólo se conforman con la perfección, piense en algo que usted cree perfecto. Ahora analícelo completamente, en toda su extensión y profundidad y encontrará que existen errores, aunque sean milimétricos. Así sucederá con todo lo que usted cree perfecto, en algún punto siempre hay imperfecciones. De modo que si usted acepta sólo la perfección, no podrá aceptar nada de este mundo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario